OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

viernes, 22 de agosto de 2014

LA HERNIA DE SÍSIFO LLEGA A ROSARIO. Marta Ortiz, poeta invitada




Enlace a la entrevista:


http://www.replayrevista.com/literatura/la-hernia-de-sisifo-llega-rosario-marta-ortiz-poeta-invitada/

 texto completo:

La Hernia de Sísifo llega a Rosario: Marta Ortiz, poeta invitada


Viven en Buenos Aires pero se definen como “itinerantes”: “Nuestra procedencia es el multiarte, nuestra dirección es el vínculo de hombro a hombro, nuestro código postal es la gratuidad”. Con una propuesta única que combina teatro, poesía, rock, radio, folklore, periodismo, humor y sentimiento, La Hernia de Sísifo llega a Rosario el sábado 23 de agosto para a las 20:15 en Lúcuma Bar (Zeballos 1165) exponer su multiarte. La poeta invitada es Marta Ortiz (parte del staff literario de esta revista digital); y el tópico de esta Hernia: Revolución. Aquí, una breve entrevista con los hernios.

¿Qué es “La hernia de Sísifo”?
La Hernia de Sísifo es el único ciclo de poesía que no es un ciclo de poesía. Un multiartístico donde el cine, la literatura, el teatro, el rock, el folklore, la poesía y el periodismo político se unen dentro de un formato de Radio.

¿Cómo son los encuentros que crean/organizan? ¿Qué lugares han recorrido?
Cada Hernia es distinta a la anterior, cada Hernia es mejor que la anterior, cada Hernia tiene 30 horas de laburo por semana para 2 horas y 30 de show. 8 Hernios, 8 vidas entregadas al arte. Gratuidad, horizontalidad e itinerancia como condiciones de vinculo.
La Plata, Moreno, Banfield, Morón, Ramos Mejía, Adrogué, Gral. Rodriguez, Rosario, Concordia, San Antonio de Areco, Bahía Blanca y Viedma, son lugares que ya hemos visitado.


¿Por qué eligen a la poeta Marta Ortiz como invitada en Rosario?
Un poeta invitado por noche, una entrevista donde se desnuda a la persona-poeta por dentro y fuera de su poesía. No elegimos nosotros, ni nos eligen, nos elegimos mutuamente. Por afinidad poética (nos tiene que parecer excelente la poesía o el estilo del poeta en cuestión, pero también, y sin e qua non, y si sólo si, la afinidad humana, el vinculo de hombro a hombro como le decimos los Hernios). Por ese código artístico, por esa mirada de ver el arte es que elegimos a Marta Ortiz, y ella nos eligió cuando nos vino a ver la primera vez.

¿Qué pueden adelantar de lo que será el evento?
Cada Hernia tiene un tópico que se desarrolla a lo largo de todo el multiarte, y que tiene que ver con la poeta, ya sea en su estilo, en su vida, o en sus personajes. El tópico de Rosario es: Revolución.

Dos poemas de Marta Ortiz

Gestos                                       
                                  a mi padre
Hace tiempo
(palimpsestos de óxido y musgo)
mi padre
modelaba para mí
los gestos que hoy repito
como tostar el pan
como dejar caer todo el cielo en la mirada.
***
                                                                                    nunca nos recobramos de nuestro lugar de origen
William Goyen
 No se vuelve
–delta azul que resguardó la infancia–
de un antiguo patio en sombras
de la dama de noche y su corola china
–ruta de la seda en ese mismo patio rojo–
del lila fragante en el aura del paraíso.
No regresa
la que contaba lunas en noches de ronda
y relatos a la luna biselada:
vertiginosa telaraña
increpaba al espejo un gran poeta nacional.
No se vuelve
de la lámpara quemada colgando del techo
que nadie cambiará
de la bisagra desaceitada y la respiración arrítmica
no del tejido esponjoso de aquella mujer,
sus puntos de misterio
escritura de lana
diario de decepciones.

 

 
  

 











jueves, 7 de agosto de 2014

Una selección de pinturas: la práctica lectora de las mujeres


"Desde la noche de los tiempos pesa sobre las mujeres una prohibición de saber cuyos fundamentos ha señalado Michèle Le Doeuff*. El saber es contrario a la feminidad. El saber, que es sagrado, es exclusividad de Dios y del hombre, su delegado en la Tierra. Por eso Eva cometió el peor de los pecados. Ella, mujer, quiso saber; sucumbió a la tentación del diablo y fue castigada. Las religiones del Libro (judaísmo, cristianismo, islam) confían la Escritura y su interpretación a los hombres. La Biblia, la Torá, los versículos islámicos del Corán son asunto de ellos. Los hombres se inician en las Escrituras en escuelas y seminarios especiales, altos lugares de transmisión, gestualidad y sociabilidad masculinas. La Iglesia católica reserva la teología a los curas que tienen el monopolio del latín, lengua del saber y de la comunicación, y también lengua del secreto:
las cosas cultas y las sexuales se dicen en latín para escapar de los débiles y de los ignorantes. Recuérdese a la madre de Francois Villon: "Mujer soy, nada sé ni he leído". Ella se instruye mirando los vitrales y los frescos del monasterio del que es parroquiana. A falta de letras, los humildes y las mujeres de la cristiandad tenían la imagen, de la que el islam los priva”.
*Le sexe du savoir, París, Aubier, 1998
 (tomado de Mi historia de las mujeres, Michelle Perrot (F.C.E. Buenos Aires, 2008)


“Sin embargo, desde los testimonios iconográficos nace una sospecha: las prácticas lectoras de las mujeres podrían haber sido más ricas de lo que atestiguan los cómputos de las bibliotecas o los testimonios de los escritores de la época. Un ejemplo de este hecho lo tenemos en El Quijote, donde aparecen continuamente mujeres que saben leer y escribir (Dorotea, Zoraida, Marcela, La Duquesa, etcétera) y mujeres que leen sobre todo literatura de ficción, como indica el hecho llamativo de que ninguna mujer cervantina se muestre interesada por la lectura de libros religiosos. Las mujeres leen ficción e, incluso, pueden leer con un «criterio femenino»

*Pintando la lectura: mujeres, libros y representación en el Siglo de Oro. Asunción Bernárdez (Universidad Complutense)

http://eprints.ucm.es/10411/1/Pintando_la_lectura_Edad_de_Oro.pdf



Leonor de Aquitania, muerta en 1204, Abadía de Fontevrault



Simone Martini, La Anunciación, 1333, Galería degli Uffizi, Florencia



Robert Campin, Santa Bárbara, 1438







Anciana leyendo, 1631, Rembrandt



Elinga Pieter Janssens, Reading woman (siglo XVII)


Añadir leyenda

 
Ambrosius Benson. Sainte Madeleiine Lisant, (XVII siécle)






Pietro Rotari.Jeune fille au livre (siglo XVIII)


 
Auguste de Chatillon, Leopoldine au livre d'heures (siglo XVIII)




 Fray Miguel de Herrera, Retrato de Sor Juana Inés de la Cruz, siglo XVIII



Francois Boucher, The Marquise de Pompadour, 1756 (The Wallace Collection, London)



 Franz Eybl, Jeune fille lisant, 1850




"Courtesan reading poet Ono no Komachi's biography" , 1812 by Kikugawa Eizan 


Louis Comfort Tiffany (American, 1848-1933), "Louise Tiffany, reading" -1888-
 
 Théodore Roussell, jeune fille lisant, 1886, 87, Tate Gallery, London



Edward Hooper, 1938



E. Hooper, 1943 (lobby)



 Alexanddr Deineka, muchacha con un libro, 1934




 Fernando Botero, mujer leyendo



Susan Ricker Knox, Reading in the garden, 1925











sábado, 12 de julio de 2014

ALFREDO LUNA



Emilio Petorutti, Armonía, movimiento y espacio (litografía, 1914)





OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS *

los poemas publicados pertenecen al poemario "palabra matada" (Alción Editora, Córdoba, 2014): 
 
 



Sombras hay en mi lengua

desordenadas, ciegas, las palabras
me rondan como truenos
y el miedo sangra

¿qué hago con esta nada palpitante,
con el insomnio que me sueña
y sobresalta?

¿y con este ahogo?

salgo como el cazador de los relámpagos.


Habitado por un dios perplejo

sobre el papel blanco
desconozco la sustancia de este resplandor
de esta cifra oscura
y soy la alucinada mariposa
que desliza sus huesos en las pupilas del día

esta es la ley: escribir el poema
y volverse todos y ninguno
me desplomo mansamente
como quien arroja su vida.


nunca una palabra que me haga posible

me dueles amarrada al avío de tus carencias
a la misma medida de tus bienes
con que truecas tus renuncias por un beso.

alondra torpe, me amarga tu no decir de los huracanes
en tu memoria, ni de los embaucadores del amor
entre las sombras y debajo de la luz.

aquí no hay nada ni nadie para ti: ni siquiera un charco
de ilusión, madre. No sabes
escribir tu errancia de feliz desposeída

tampoco sé cómo me escribo.


mis huesos, agua de tu pena

no, madre, no vengas a buscar consuelo aquí
porque soy patria desvastada.

entre ráfagas de bruma
una jauría furiosa te vio
mendigar agua de morir en otra boca.

en lo más hondo de la tarde la tristeza tenía
la temperatura de tus sueños
y toda la ferocidad del mundo.

no, madre, no pude matarte
por miedo a la resurrección.


el castigo de ser rehén de mí

anda por ahí el turbio rumor de la tristeza
y mi sangre se llena de truenos:
nombra, insulta y reclama
en la noche asombrada y dura

soy el que no hace pie en el horizonte
y reniega de esta penumbra seca
el que no puede regresar a los días luminosos
el que no se anima a ser lobo ni crisálida
soy la voz desolada de mis imprecaciones
los brutales besos sin destino posible
el que se profana en nombre del amor

aquí, las ausencias no prescriben

soy esclavo del dolor. para siempre.


distinto es el vuelo de los pájaros tristes

es la hora más gris: esta piel me lleva
de un borde a otro por la zanja del sueño,
de un lado a otro,
como piedra que respira su propia amargura
y veo dioses convulsos declinar mansamente

mi cuerpo es la cizaña del tiempo y el azogue.

tengo esta vida, esta sola vida.

¿para qué tanto?




















*Alfredo Luna nació en San Fernando del Valle de Catamarca en 1953 y reside en Buenos Aires. Publicó: Las palabras imposibles (1993); Los días demorados (2005); Los fuegos prometidos (2006); La mirada sonora (2008); La vigilia hereje (2013); palabra matada (2014)