OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

miércoles, 2 de marzo de 2011

CLAUDIA CAISSO (*), POETA INVITADA


Por Ben Grossens:Stairway to heaven

POETAS DE ROSARIO XII

Etruria

No era nuestro el azogue
ni los bordes trapezoidales de luz
por los que vi tu rostro abierto
en la soledad de la infancia,
implorante, en medio del verano.

Árbol enhiesto entre un centenar
de cuentos muertos, heredero
de mundos subterráneos…

Ahueco también las manos
aunque no veo falta de azul
en ninguno de los cielos
y la brisa del Adriático
enuncie órbitas roturadas
sobre tobillos finamente
abrigados en las nubes.

Te veo sobre la escalera
sentadito en la desgracia:
lacerándome de soslayo.
(de El tímpano de la epifanía, 2009)
En la foto...


No hay ningún remedio

para la criatura extinta
en la lejía apenas imaginable
de arriba: sus pasos últimos
por una escalera
de cemento ya sin cielo.


Me veo jugando “a la mamá”…
con idéntico candor
al que fuera el de la muñeca,
entre los peldaños
del canto de hierro
y las mordeduras
primeras de la muerte.

Luego me inclino, nuevamente,
sobre la distancia sobria
con que Agustín
te ama en silencio,
a través de las cosas
dispuestas sobre los estantes:
detrás de su voz ronca
y seductora, enredándose,
ahora, en los libros
de hojas amarillas de tu biblioteca…
(de El tímpano de la epifanía, 2009)


Flamencos
…a los quetrales de Bustriazo Ortiz,
I.
Desordenados flecos del nido
en los flancos de la ventana
que en vez de mirar el mar
ven la yesca de encrespados corazones
los arrabales del tazón
junto a la cifra enjoyada de un insecto
que amáramos leer tanto…
allá, en los trinos del recuerdo:
las mesetas primeras del infierno
donde aprendí a suplicar
las preguntas por los “bichitos
cuando cedían sus ojos terriblemente
inquietos abriendo las cerraduras
por el envés del cielo
rasgando el techo, muriéndose
en lo oscuro duro
dentro del ropero, entre aromas
a ramas de lavanda:
en puertas con llaves pequeñas
para que la otra sombra del tamaño
se prolongara hacia sonidos
que sólo serían del descuento…

II.
Ayer volaron entre las nubes bermejas
del delirio: tremendos entre fósforos
de los troperos:
más allá de los 7 colores
de las aguas sobre un horizonte enlunado
con acuarela y arena yerma
tan del temple de los diablos:
sobre el ruido de los carros de las erres
dividiendo la tristeza,
devolviendo la aspiración agitada a la elegía
la derrota al viaje
las volutas del secreto al huracanado amor…

III.
¿Dónde lloran ahora
melancólicas e indecentes
decadentes, bucólicas
las pendencieras bestias carroñeras…?

¿ Hacia dónde agrandan la acción de la esfera
del fantasma, el jueguito
de la rapiña en su cruz
cuando inútilmente desgastan
las vainas del mérito?

Han alisado cada uno de los restos
del recuerdo, dicen
“¡¡alistarse!!”, “¡¡alistarse!!”…
“¡¡¡¡¡ ALINEARSEEE !!!!!”
mientras arman
la disciplinada afectación
por los borradores y la lid de tizas…
comen de la catarsis
fraudulenta,
borran las espinas…

Se han tomado a las mesas
en las llanuras del Cul-de-Sac:
¡¡¡ el Cul-de-Sac !!!...
demoradas en la feria
de los otros frutos ácidos
allí, donde no incomodan:
para beber en las aguas falsarias
de la igualdad y descreer
de los barcos de latas haciéndose
a la mar de la que cuelgan redes.

En las playas de la usura
han puesto una y otra vez,
una y otra vez
el dolor afuera
para que los exitosos no se hundan
en la suciedad
que esparcen las cenizas de la muerte
para que no se enluten
los labios escasamente pintados
de rojo, cuando “ellas”
… deciden escandir la saciedad
o se embanderan…


Interludio paródico

Que rueden las argollas del espanto
lijando los filos del lujo;
que en gargantas trémulas
se enreden alas y tablones…
y hagan gorgoritos.

Ay, luminosidad de la noche
en la boca cárdena de un albañil
perecedero, blancura
de los dientes dispuestos
a sembrar el ruido de nuevo…
Evidencia de la desolación

en los pétalos de una margarita
largamente inutilizada
o desollada sobre algún arcón
febrilmente marchita

(*)Claudia Caisso nació y vive en Rosario. Es docente de literatura latinoamericana en la Facultad de Humanidades y Artes, U.N.R., donde se doctoró en Letras bajo la dirección de Nicolás Rosa. Ha publicado numerosos trabajos de crítica literaria en revistas de la Argentina y el extranjero. Libros: De vértigo, asombro y ensueño: ensayos sobre literatura latinoamericana (2001); Fiel de lides (poemas, 2004); El tímpano de la epifanía (poemas, 2009); Estudios de cultura y literatura latinoamericana (2011).

5 comentarios:

Pablo dijo...

¿Quién estará llamando a desenterrar la pena?
visito tu blog y me quedan palabras, criaturas del mas allá.
Muy bueno.
Un saludo

Vuelo de noche dijo...

gracias por comentar, Pablo. sí, criaturas de acá en el más allá.
la poesía desentierra la pena, desentierra todo, presentiza. qué bueno que te queden palabras resonando, es el eco de una reunión de palabras únicas, las que el oficio sedimentado de Claudia pudo desempolvar. Saludos, marta

Anónimo dijo...

Claudia es una de nuestra spoetas más exquisitas...........MJV

Vuelo de noche dijo...

Sí Marcelo, ¿y viste esa sensación de pertenencia, eso de que cuando el poeta "es" un verdadero poeta lo queremos nuestro, una voz que de algún modo nos expresa? A Claudia la queremos nuestra por rosarina y por POETA así, con mayúsculas.

Julia dijo...

Claudia Caisso fue mi profesora del literatura en el año 2014, y es una mujer misteriosa, sin aires de grandeza e infinitamente apasionada por las letras. La profesora que más nos supo enseñar. La adoro.