OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

lunes, 30 de abril de 2012

TIRABUZÓN, Nueva novela de Angélica Gorodischer:

Tiempo, género, rebelión y divertimento

Por Graciela Aletta de Sylvas (*)

“Tirabuzón”, de Angélica Gorodischer. Editorial Fundación Ross, Rosario, 2011.
Angélica Gorodischer escribe su reciente novela “Tirabuzón” en Garopaba, Brasil, resguardada del sol y el calor en una casa con un gran ventanal frente al mar. Esa inmensidad de arena y agua salobre incentivan su imaginación, que no es poca, y mientras otros y otras convocan su presencia a gritos desde la playa, ella prefiere teclear en su computadora este entramado de palabras que de a poco se va convirtiendo en una novela en la que la luz del sol, la levedad del clima y un aire de bienestar general la atraviesan de principio al fin. Se trata de una historia que se lee con verdadero deleite, como un divertimento que tiene un final feliz. Un lector ingenuo, ocupado en leer el transcurso de la historia y la ligereza del tono, puede no advertir que esta novela está apoyada en una concepción del tiempo, en un posicionamiento de género y en el constante combate de los prejuicios sociales.
La novela ha sido publicada por la Editorial Ross en la colección Narrativas Contemporáneas dirigida por Gloria Lenardón y Marta Ortiz. El objeto libro ha sido prestigiado por las fotos originales de tapa y contratapa de la fotógrafa Cecilia Lenardón, quien ha seleccionado exquisitos fondos de flores, pequeñas y delicadas muñecas de porcelana, una de frente junto a un reloj taiwanés de los años sesenta y otra de semiperfil saliendo de una vieja y oxidada lata de té La Virginia. La presencia de esta figura femenina no es casual ya que, ahora sí, el texto de la novela retoma los caminos del feminismo que Gorodischer ha transitado con impronta literaria y militancia política.
Helena, la protagonista, es una joven sometida a los designios de un hermano sin escrúpulos quien, sin tener en cuenta los deseos propios de la joven, resuelve su vida obligándola a dejar su trabajo como profesora de francés para cuidar a su madre moribunda en aras de la economía familiar. Pero Helena, como Emi, el personaje femenino de la Fábula de la Virgen y el Bombero, como tantas otras de su producción, se desempeña con soltura a partir de la muerte de su madre, abre puertas y encuentra, a pesar de sus miedos, los caminos de la liberación. No faltan los golpes de suerte que le permiten a nivel económico y bien aconsejada, hacer negocios, viajar y encontrar un amor. Reclama la plata de la herencia, su parte y su nombre. Claro que tiene el apoyo de Max, su asesor financiero, un hombre de 86 años que también debe dar su batalla en la empresa para demostrar que su eficiencia está intacta y que su intuición para los negocios es más certera que la de sus hijos, quienes sólo piensan en jubilarlo como si fuera un objeto descartable. Ambos constituyen un par que se rebela contra las convenciones y lugares comunes que circulan en nuestra sociedad acerca de la edad (una por joven, otro por viejo) y los prejuicios de género.
Helena también cuenta con la ayuda y consejo de escritores de otras épocas quienes se entremezclan con la vida real y con quienes mantiene continuas conversaciones clave. Son sus amigos, compañeros, fantasmas benéficos que la acompañan en la aventura de vivir. El archivo de lectura de Gorodischer se refiere en esta novela a la literatura francesa, como corresponde a la cultura de la protagonista, y se evidencia en las citas y palabras de estos personajes. Ellos impulsan a Helena para actuar prescindiendo de trabas a pesar de los peligros en el camino, le dicen unas cuantas verdades y se constituyen en sus otros yoes. Algunas mujeres como Colette, Olimpe de Gouges, Christine de Pisan, Léonore de Aquitania, y algunos hombres como Balzac, La Rochefoucault, Rimbaud, Michel Ney, Mariscal de Francia, no agotan la lista pero dan una idea de sus posturas ante la vida.
La figura del tirabuzón es la metáfora del tiempo que gira y vuelve: “... que muerde la carne del tiempo; el tiempo por el que volvemos y volvemos a volver, el tiempo que nos recobra, el que antes de soltarnos para que resbalemos hacia otra vuelta, nos permite la mirada culpable de quien engaña, se engaña” (p. 115). Ese tiempo que envuelve a Helena no como sudario, sino como pareo, sarape, tapiz, rodeada de luz y niebla entre vueltas, regresos y adioses en la escala redonda de un tirabuzón de oro que brilla en la noche que gira, pasa por los lugares que ya pasó pero un poco más allá. Desaparecen así las limitaciones geográficas y cronológicas, París es el umbral de su casa, el periplo de viaje termina en el regreso pero de forma diferente, más allá, como apunta la escritora, las voces de otras épocas resuenan con vigencias actuales. El tiempo se recicla y avanza en esa espiral que recrea e inventa el mundo, en ese milagro que posibilita que esta mañana sea la misma “que vivió una multitud herida hace veinticinco siglos a orillas de un río de nombre desconocido” (p. 128). Así lo anticipa el epígrafe de Waqas Ahmad Kwaja, el escritor pakistaní y profesor de literatura inglesa en el Agnes Scott College, que dice así: “On the other side of the morning is morning again”.
No es la primera vez que Angélica proyecta su interés por los ensayos científicos en sus textos narrativos. Ya en “Trafalgar” (1979) incursiona en el tiempo sincrético y en la infinitas variantes de tiempo. Sus lecturas de Mulnö (“Tres ensayos sobre el tiempo”), Woods (“Times Time”) y de L’Ho (“Realité e irrealité du temps”), así como de narraciones de Phillipe Dick y Kurt Vonnegut, cobran vida en el entramado de sus cuentos. La ucronía y los condicionales contrafácticos constituyen el tema de “Los gatos de Roma” y en “El inconfundible aroma de las violetas silvestres” (“Las Repúblicas”) aborda la noción de la teoría de la relatividad del tiempo de Paul Langevin.
No podemos dejar de mencionar el rol que el lenguaje desempeña en esta novela. Con la maestría, creatividad y destreza que es inherente a toda su producción, Gorodischer transita por los caminos de lo coloquial y de lo poético, en una prosa que bajo la apariencia de espontaneidad encubre la dedicación y pasión por las palabras.

(*) Escritora y docente. Dra. en Letras. Universidad Nacional de Rosario

 

LINK: http://www.ellitoral.com/index.php/diarios/2012/04/28/arteyletras/ARTE-02.html

sábado, 28 de abril de 2012

ANDREA OCAMPO (*), POETA INVITADA


 Andy Warhol, “Colored Campbell’s Soup Cans” (1965)

POESÍA DE ROSARIO XXIV

Todos los poemas aquí publicados pertenecen a Góndola (El ombú bonsai, Rosario, 2011)

SIRENAS

La solución quizás sea sentarse
en lo alto de la góndola
y esperar. Pasarán
los cadáveres de nuestros enemigos
empujando sus changuitos
por el pasillo de sopas y conservas.
Me encantan las sirenas,
silenciosas y kafkianas.
Calladas se  defienden.
Ahí está el peligro:
no vienen a mí: yo voy hacia  ellas.
Derivo del billete a la moneda,
al papel, al plástico. La metonimia perfecta:
una foto, tu firma y cuántos meses
para que el miedo pierda interés.
Miro sus bocas sin oírlas, sé de lejos
el precio de lo que ofrecen y lo que vale:
humilde esperanza humana de vivir para pagarla.



DOMINGO

Lindo día para ir al supermercado.
Temprano. Para pasear.
Las mujeres se pierden
en góndolas de amor y arroz.
Desde cada estante
las voces reclaman
a los prevenidos paseantes.
Murmullo de sopas vegetales.
Seductora voz masculina
en las tres hojas de corte diamante.
Risas infantiles
en el dulce de leche 
y un rumor beligerante
en la sección limpieza.
Armas químicas caseras
para masacrar bacterias.
No vinimos a buscar la vida eterna
y sin embargo…
el mundo entero se nos ofrece,
se exhibe posible
a mano
listo para llevar.
No quiero una piel nueva.
Esta relata mi vida
como los anillos de un árbol.
El pan se endurece, la carne
se pudre, la verdura
muere y lo demás vence.
La lucidez de la necesidad
saca al pasillo mi lado salvaje
y festejo mi maravillosa vida
en su feliz degradación.
 

LÓGICA DEL MENDIGO

El mendigo pide de memoria aun dormido
repite reclama bajito
no es cuestión a veces dice cuánto
y por qué para qué el mendigo
escucha las razones
por las que se le niega la limosna
y agradece siempre. Un horizonte
de sorpresa es el límite de la limosna. 
Cada quien es mendigo y sabe
que aunque espere no va a ser suficiente
y habrá de mostrar la mano pidiendo el resto.
Haremos del cuerpo el umbral la plaza
y con mucho cuidado
elegiremos las dos o tres
palabras para mendigar.
Y aún dormidos repetirlas la mano estirada
los ojos largos. Jamás preguntar
por qué agradecemos lo que no hemos pedido.



ÁLBUM

El alma de tanto retrato inesperado
es la última ilusión
de un tiempo reversible.
Si fuera cierta la idea loca del regreso
y quedarse un poco
concentrando la fuga estancada
en el detalle que se descubre después
de hojear el álbum
diez mil veces
paso el dedo por mi álbum
de almas perdidas
después de una foto sin avisar
paso el  dedo y se van muriendo
como el reseco souvenir
de un mágico momento entonces y ahora
se ha olvidado uno de para qué lo guardó.
Repetidos y sin orden, galpón kiosco
bazar subiendo y bajando
paquete caja cinta para embalar
civilizadamente dejar que se lo lleven todo.
Lo contrario es resistir el absurdo
como si el tiempo se plegara
un tiempo de hojaldre
amasado hasta lo invisible en miradas
superpuestas, condensadas,
abiertas en cientos de hojas.
Mi madre dice que entre las cosas heredadas
de mi abuela había un vestido sin estrenar.


 
ELEGÍ

Elegí el fuego, por supuesto, más que las voces
la sangre o el amor elegí el fuego.
Pensaba los objetos como un  fuego compacto contenido el envión de la mano en alto
para tocar la voz del cielo. Pensaba
no hay dolor en el fuego, una quemadura
de adentro hacia fuera: la fe, por ejemplo.
Pero no estaba lista para elegir, me quedé
en la hipnosis del rojo en la madera,
el fulgor del metal, el cristal caprichoso.
A salvo para siempre en la agonía
de una muerte explicada. Sospechar del fuego
hasta no saber si así es el fuego.
Sospechar del cuerpo que ya no quiere nada
y mucho menos otro cuerpo. Elegir otra vez
el fuego y ser ceniza al primer viento.
El viento no distingue una ceniza de la otra.


 DE GIRA

Superficies ajenas, luces, olores,
ruidos de un lugar que quizás ya no se visite.
Un sitio sin recuerdos. Un cuerpo sin recuerdos
se acomoda fácil a lo desconocido.
Pero sacarle los recuerdos al cuerpo
es más difícil que evitar un sueño.
Vuelvo en sueños a los lugares que no visitaré.
Solo así puedo ver tu casa. Saber si estás.
Dónde. Cómo. El agua. La comida. Tu ropa.
El techo de aburrirse, el patio de la primera estrella,
la pared triste, esa ventana que cuida tu árbol.
Estar entre tus cosas hasta la claridad,
cuando rápido juntemos los disfraces.


PIEDRAS

Es como haber encontrado una piedra
maravillosa y rara
sin fecha de origen más allá de mi mano.
Una piedra cuyo corazón desconozco
y guardo,
cuidando que no se rompa.
Apretada en mi mano
conservo un calor diferente
del mío, una noción de la belleza basada
en lo incomprensible.
No ser otra para estar con otro.
Una piedra tiene su propio destino
no pienso engarzarla
ni colgármela en el cuello.
Me basta tocarla en el bolsillo
saber que es mía por un tiempo
sin pensar cuánto,
recorrer sus manchas sus estrías
saber que no soy la primera
ni la última en tenerla.
Formará un ábaco o un castillo
con todas las piedritas
que fui recogiendo en mi vida.
Será el amor la misma
piedra. La misma piedra. La
misma piedra.


(*) Andrea Ocampo (1968)
Vive en Rosario. Coordina talleres de escritura. Periodista. Columnista de literatura en Radio Universidad de Rosario. Poemarios: Lo bueno breve (1998); Dale brazos (2001); Segunda edición y sueltos (2003), Góndola (2011)

jueves, 26 de abril de 2012

CUANDO EL RÍO SUENA

Jueves 26 de abril | 19 hs

Bar Lennon (Urquiza y Paraguay)Presentación oficial del grupo de poetas y narradoras:Cuando el Río Suena



+ Presentación de la antología Cuando el río suena | Editorial Vinciguerra


Sobre Cuando el Río Suena

Integrantes: Graciela Aletta de Sylvas, Gloria Lenardón, Florencia Lo Celso, Alejandra Mendez, Marta Ortiz, Jorgelina Paladini, Ana Russo, Tona Taleti y Mariana Vacs.

El grupo se define como un espacio democrático que tiende sus redes al modo del río que abraza las diferentes esquinas de la ciudad, apoyando así una mejor y libre apropiación del lenguaje por parte de la comunidad. Se plantea como instancia inclusiva y alternativa al espacio académico para la difusión de expresiones multidisciplinarias derivadas de la literatura, la plástica, la música y la fotografía. El cauce sustentado ahonda la reflexión y comprende la creación de seminarios, cursos, talleres, lecturas.

Entre las próximas actividades programadas se cuentan la edición local del festival internacional de poesía Palabra en el Mundo 2012, la presentación en nuestra ciudad del poeta argentino radicado en México Eduardo Mosches ―director de la prestigiosa revista Blanco Móvil creada en1985―, y un seminario de poesía latinoamericana que dictará el poeta argentino Jorge Boccanera.
 
CUANDO EL RÍO SUENA: De izquierda a derecha: Gloria Lenardón, Alejandra Mendez, Florencia Lo Celso, Mariana Vacs, Graciela Aletta, Marta Ortiz, Tona Taleti, Jorgelina Paladini, Ana Russo.
 



Sobre la antología:

En el mismo acto, Gloria Lenardón y Alejandra Mendez presentarán la antología Cuando el río suena, editada por editorial Vinciguerra para su colección de poesía SUMMA, cuyas autoras son: Florencia Lo Celso, Marta Ortiz, Jorgelina Paladini, Ana Russo, Tona Taleti, Mariana Vacs y Graciela Aletta de Sylvas.
 
“Se trata de razonamientos que tienen como propósito interferir, entrecruzarse en la línea lógica del pensamiento, quizá queriendo volver más visible el fondo del cauce por donde corre el agua no siempre clara. Son poemas que van salpicando la antología desde una toma de posición". Gloria Lenardón.

martes, 24 de abril de 2012

Marta Aponte Alsina *

"AIBONITO"

Publicado en la revista CRUCE
De: Atlas de autores puertorriqueños inéditos

Catalina Fernández de González (1863-1895)