OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

domingo, 2 de diciembre de 2012

MARÍA JULIA MAGISTRATTI



 Georgia O´Keefe, The shell

 OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS (*)


Llegadas



Vengo con esta estrella y con este caracol de fondo de río.
A la vista de los materiales
soy esto humano y residual.
Un pequeño hemisferio poblado
con largos cementerios míos y ajenos.

Soy esta primeriza y nueva
rodeada de zócalos y
telas de araña que tejí
-no las telas, sino las arañas-
con el punto cruz y un hilo de sal.

Todo lo que siento podría estar sucediéndole
a ése que alza las tres bolas en el semáforo
o al que espera para restar.

Quiero saber de qué color es el mundo
y cuál es el órgano puro
que late y late
sin peso.




El eclipse


Con un carbón te pintaste la cara
y tomaste el camino al espejo.
Alguien gritó “vengan a ver el eclipse”
y te quedaste alzada en tus propios brazos. Inmensa de tan triste.
Primitiva de la naturaleza.

Una madre apuró un pañuelo por si alguien decidía llorar.

-Lo que le sucede al planeta, nos sucede.
Lo has sentido cuando remontaste un barrilete
o bebiste con sed de un canal en el Perú-

Ya puedes volver a todos los espejos,
dejar piedras en los caminos
para que algo tocado por tu mano se incorpore al mundo,

o criar a tu conejo de la suerte
afinar los pastos
encontrar tu trébol.

Siempre llega el eclipse cuando están las madres cerca. Y su secuela
en la costura recién abandonada, seguirá en los años, comiéndote los ojos.

El agua que chifla sola hirviendo en la cocina;
el gusano del durazno sumergido en su placenta;
el huevo que siempre cae cuando hay un eclipse.

Mi madre es la que gritó, con la blusa a medio prender, y el cuello
extendido al cielo.
Alguien había dejado un libro sin señalar, otro la taza por la mitad
y una sábana mojada.
Y yo no caía en cuenta.

A la hora del eclipse, mi madre
era una niña olvidadiza, tremenda de sol,
que yo taparía con tierra.



Edipo vuelve

Llegó el padre.
Porque entre todos los perros,
ladró el que sólo ladra
cuando llega el padre.
Entonces me peino,
estiro las telas que me cubren
para que él vea mi composición
para que vuelva a elegir mirarme
entre las cosas, los papeles,
el pino alto, la santa rita,
el agua de las palanganas
y la ventana que, cuando llega el padre,
es siempre mi enemiga.

Así, compuesta y prolija
espero al padre.
Sonrío para todos los lados
de la habitación.
Hasta que me aparezca su hija.




 El olvido

Quiere ser la santa en la repisa visitada por las arañas.
Con un vestido celeste construye un cielo
lleno de presentimientos y asuntos malogrados.

Antes que la atraviese el color de no poder olvidar,
ella durmió una tarde entera:
que no quede nada adentro, dijo, y se quitó los ojos.

Soñó con un puño cerrado,
como el de un recién nacido y
con una botella vacía.

Asi debe ser el olvido, su cuerpo entero
y sin matar.

Cuando despertó, corrió hasta las estampas esparcidas en la casa,
ésas,
las regresantes del milagro
quietas y escondedoras,

las que sin volumen, aman.

Ni los muertos pasan ahora por el fuego de sus velas.




Magia

Estas adivinando.
Sos este animal de brujería cuando estas sola.

Es cuando se suelta la costura que une tu cuerpo con el pensamiento
y sin gobierno, pastas entre los pastos,
mientras pasan por el aire, giratorias muñecas, ojos de vacas,
lágrimas sueltas, hojas del otoño anterior.

Y late más tu dedo índice.
Y late menos tu hombro: el cargador sombrío y brusco, su persona toda
sin nada que hacer.

Está la que produce las preguntas y se pierde en lo que dispara.
Y aquella que vio morir a su madre y se quedó sin país,
con todos los fondos de calles y los muertos de miedo.

Y una cabeza de terciopelo, natal, que sale de un útero.

Todo esto que pasa por el aire cuando estas adivinando, con las fechas precisas.




Los adioses

Con el vaso vacío apagué la vela.
Pedí disculpas al dios y a la santa.
Me sumergí en el aire.
No le dí tregua a mi corazón de antes,
ni luz a mi foco encendido
y a mi luciérnaga.
Iba en los trenes arrojando cáscaras y semillas.
Volvería para ver si crecieron mis mandarinos.

La pala de desenterrar fue lo único que quemé
al llegar a nueva estación.
Soñé hijos, fortuna, leches, maíz.
Nunca más me miré en los espejos.
Tanto sol suficiente.

Ahora hago señales con el ala rotosa.

Los niños muertos antes del bautismo no van a parar al limbo.

Plantas: ¿Cómo dejar de brotar?
¿Cómo?


(todos los poemas que aquí se reproducen pertenecen al poemario EL HUESO DE LA SOMBRA, Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2011)



 (*) María Julia Magistratti nació en 1976 en Azul, Buenos Aires, Argentina.
Egresada de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires.
Libros publicados: Alasitas (ediciones Honorarte, Buenos Aires, 2004), EA (ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2007) y El hueso de la sombra (ed. Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2011)
Con el libro Alasitas ganó el Primer Premio Concurso Internacional de Poesía Letras de Oro 2003 de la Fundación Honorarte.
Participó en varias antologías entre ellas: “Poetas Argentinas 1961-1980” selección Andy Nachón, Ediciones del doc; “Poesia Argentina” Aquitrave, Colombia, 2008”. Es Coordinadora de la Unidad Institucional de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP).
 contacto:


miércoles, 28 de noviembre de 2012

desibedientes y descalzos, MÓNICA ALFONSO en Radio Universidad


 “Me gusta andar descalza. Sentir el frío de la baldosa.
La tibieza de la madera. La humedad de la tierra…
Soy soñadora y quizás para volar con la imaginación…
necesito tener mis pies desnudos y apoyarlos en el suelo.
Por eso te invito a desobedecer la rutina
quitarte los zapatos y caminar juntos este programa de radio:
Desobedientes y descalzos.
Compartí mi juego y acordate de que para poder soñar es que dormimos sin zapatos”.

Poesías, cuentos y buena música.
Conducción:
Mónica Alfonso

En este programa, se escucharán cuentos y poesías de Marta Ortiz
Jueves 29 de noviembre a las 21 horas
Radio Universidad (103.3)


Links para escucharlo por Internet: http://nubroadcast.com/universidad/

Gracias por su difusión


Informate en:

lunes, 26 de noviembre de 2012

Antjie Krog, Suráfrica



  

Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín.La poeta surafricana Antjie Krog lee un poema amoroso, ante un público extático y flotante, en la décimo quinta edición de este evento, fundado en 1991 por la revista Prometeo.Antjie Krog Kroonstad, Suráfrica, 1952. Poeta, filósofa, periodista, profesora, conferenciante y editora. Durante los años 80 trabajó activamente en el movimiento anti-Apartheid. Ha publicado ocho volúmenes de poesía en afrikaans. Otras obras de poesía, en afrikaans, Dogter van Jefta, 1970; Januarie Suite, 1972; Mannin, 1974; Beminde Antarktika, 1974; Otter in Bronslaai, 1981; Jerusalemgangers, 1985; Mankepank en ander Monsters, 1989; Lady Anne, 1989; Voëls van anderster vere, 1992; Gedigte, 1989-1995; Down to my Last Skin, 2000; Kleur kom nooit alleen nie, 2000; Met woorde soos met kerse, 2002. Novelas: Account of a Morder, 1997; Lang Pad na Vryheid (traducción de El largo camino a la libertad de Nelson Mandela), 2000.


sábado, 17 de noviembre de 2012

J. R. WILCOCK (dos poemas)



























Sir John Lavery (Irish, 1856-1941).
GIRL IN A RED DRESS BY A SWIMMING POOL
(The Bridgeman Art Library, London)

 




Cuando tú, mi poesía, lees poesía

Cuando tú, mi poesía, lees poesía,
el cielo se oscurece con una luz verde,
la gente huye de la orilla del mar
por un presentimiento remoto de tormenta
o de contraste entre los elementos,
se enarbolan chispas en los cables del tranvía,
y un gran silencio cae sobre la ciudad:
es la poesía que se contempla a sí misma.
Lees palabras de un tiempo olvidado,
de un presente que se derrumba, sin tregua,
velozmente en un pasado informe,
lees acerca de un rey y de coronas, jardines y guerras,
tú que eres la corona de cada imperio
y el jardín del mundo conocido
y la guerra de los sentidos de la naturaleza,
lees: “¿quién profesará mis versos en el futuro
si digo ahora todo lo que vales?”.
Y sucede en aquel momento que esos versos
como una flecha arrojada a los siglos
llegan un día a quien los inspiró.
y entonces la oscuridad verde se hace total,
la gente se oculta, abrumada,
y en un silencio como de terremoto
se alza la luna sobre los castillos romanos
y todo vira lentamente al azul,
mientras tú, mi poesía, lees poesía.



Ahora estoy completamente solo

Ahora estoy completamente solo,
ahora que llenas mi universo,
este alegre universo en expansión
con galaxias, cefeidas, supernovas,
y tú detrás de cada grado del espacio,
que una palabra tuya contrae
y concentra en tu sola persona,
de nuevo como un astro en pulsaciones:
no tengo más amigos, no tengo más interés por nada,
estoy aquí estudiando tu cosmografía,
tus emisiones de radio, tus sizigias,
más exactamente tu boca y tus ojos,
más exactamente aquello que está en el fondo de los ojos,
y todavía más exactamente, a ti.


(de Italienisches Liederbuch, 34 poemas de amor, edición bilingüe, trad. Guillermo Piro, ed: Huesos de jibia, Bs. Aires, 2010)