
Mark Rothko
Sueño verde
La langosta mastica una hebra de lana azul.
Equidistante séquito
simétrico
de cuerpos oxidados y patas borravino
centinela el muro de humo
subido
al corazón de la sombra.
Buscábamos un cocodrilo inofensivo
lagartija de papel.
Mudada la escena
vimos salir el puño del sol.
Masticaba, redondo, la llanura.
Lejos del zoo en el dormitorio,
el campo raso clareaba.
Entre los dedos de la durmiente:
boca de cocodrilo
cola de iguana,
patas de lagartija,
origami de glasé azul.
por Marta Ortiz
2 comentarios:
Imaginarás que luego de "Una langosta en la casa invisible" toda langosta me convoca........así que aquí vine a felicitarte por tu bello y enigmático poema......
Marcelo Juan Valenti
gracias Marcelo, sé que no sos amigo del elogio gratuito, doblemente valioso entonces para mí tu comentario a mi "fantástica" langosta onírica.
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