OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

miércoles, 23 de febrero de 2011

ANDREA TESTARMATA


Marc Chagall- Les amants au ciel rouge


OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS (*)


La mujer del vestido


En el vientre de la madre

hay un cerezo

que está desgajándose


pero ella

ingenua o loca

cree que va a florecer


y espera

bajo la glicina, del jardín,

que la vengan a buscar


o que, de un sacudón,

se despierte

el fruto

que acaba de envejecer,


se arruga de a poco

la piel

y va plegando, la infertilidad,

hasta los huesos.


Se achicharra

bajo el parral,

la uva inmadura.


Se respira

aire amarillo.


Hay un jazmín

que huele mal,

el perro eso

lo siente.


En un vómito

desesperado

la mujer

devuelve la esperanza.


Pica más

la herida de la memoria

que la del cuerpo.


El perro olfatea

la bola de sangre violeta.


Hubo un brote,

depresión que se volvió

verde seco.


La mujer engloba

el brazo

hacia la cuenca de su pelvis


quiere disimular

el tajo

que ha producido

el niño -bola violeta, brote verde seco-


El tiempo la mira.


La mujer

de vestido blanco

y florcitas azules

quiere adherir

su vientre al piso,

pellizcando con los dedos

la masa deforme, caída.


El perro gime

la mujer

susurra caricias

al suelo tibio.


Cama III


El perfume

quedó dormido

en la habitación opaca.

Ya no hay rastro que desangre

no dan ganas

de irse

pero el aire

se hace piedra

porque ya no estamos solos

y molesta

una mosca de verano


quiere distraernos

alejarnos

de la cama

que nos pide

levantarnos.


Van a ser las 3

y en las rendijas de la persiana

de madera

se cuelan horóscopos.

Te leo lo que te toca:


Piscis

Amor: un gran encuentro le cambiará la vida

Trabajo: no desaproveche sus contactos

Salud: cuídese del azúcar.


Me pongo celosa,

porque yo ahora soy tu amor

¿otro encuentro?

malditas predicciones

putas.


Ya sé, soy una histérica.

Digo que no creo en todo eso

puedo servirte

un café sin azúcar.


Ya sé, soy fóbica.

No me animo a romper el diario.


Te miro

soltando la respuesta

-Hay que levantarse.



Barrer


Barrer:

hacer líquidos los sólidos

que tengo de vos.

Son momentos falsos

porque sólo recuerdo tus caricias

De las mentiras no me acuerdo.


Barrer:

y recibir la alegría

de haberte olvidado.

Que esas imágenes fuertes

que dejé en la almohada

se despeguen de mi cuerpo

al levantarme de la siesta.


Barrer:

colar en mis poros

la mirada de los otros.

Y dejar que cualquier benteveo

pose tranquilo en mi patio.


Barrí:

la palabra esperarte.

Mi paciencia

es un animal en extinción dentro de mi cuerpo

que sale de las axilas

y vuela como aquel pájaro

que una vez conoció la jaula.


Anexo al 14 de febrero


una radiografía del abismo

que nos une

como grumos de un postre

mal hecho.


un nebulizador no alcanza

para que entre todo el aire

y cortar mi risa.


Este lápiz, ahora, perfora

la hoja para que leas

lo que te escribo.


Ayer mi risa

perforaba el aire oscuro

de tu torre mágica.


Perros debajo de mi piel


No entiendo

por qué los perros que no acaricio

siguen arrimándose al banco donde estoy sentada.

Mientras mis ojos están en fuga, perdidos

en el follaje de la plaza.


Perros negros

lomo brilloso

patas opacas de polvo.


No entiendo

por qué todavía tengo

el tono de tu voz lacrado en el tímpano

y mi cabeza

-caja de resonancia-

de tus promesas.


No entiendo

por qué se desteje la tarde en mis pupilas

y anclada en este tapiz de dudas

todavía no te busqué.


(*) Andrea Testarmata (Bahía Blanca 1982). Estudiante de Letras UNS, aficionada a la poesía y a la fotografía. Realizó algunas muestras interdisciplinarias vinculando poesía, foto y música. Administra el blog: www.enfocandopoesia.blogspot.com

Sus fotos en:
http://www.flickr.com/photos/andreatestarmata/

Contacto: a.testarmata@gmail.com

viernes, 18 de febrero de 2011

SILVIO GONZÁLEZ (*), POETA INVITADO



POETAS DE ROSARIO XI


Refinería

Un pibe escapa por la ventana,

hace polvo la siesta de su hora


admitía una ciudad posible

en su cuadra, mujeres de puntas

rosadas y ocres intencionados

caídos de los sucios plátanos


ese imperio de cardos, su tajo

de vías y girasoles secos,

de crepitantes langostas negras

y pequeños hallazgos de carros


La bendición de la sangre quieta

esa verdad que vierte hacia el alma:

memoria de veredas lavadas

sonido de tacos y cuchillos


Un humo desastroso de cereal

purificaba el pobre porvenir

trayendo un gospel de barrio bajo

para morir tras el cañaveral


Los viejos poblaron con sombras

el nombre de un barrio iluminado

con restos de países lejanos

guitarras y voces de avería


Los viejos que dejaron

la pérfida misión de la mudanza,

la piedra que abrillanto alucinado

contra el paredón del ferrocarril

a una hora en que el pibe regresa

de la siesta que jamás durmió.


Refinería II

A los viejos de mi barrio

Todos morimos en un cañaveral

al arrullo de chalas secas

y al costado del camino


Todos supimos del paso efímero

del tren de pasajeros,


nuestra carga era el cereal,

la abstracta rutina del granero

del mundo


jamás convertimos en quintales

ningún sueño


Somos el barrio

la vía y

el espíritu santo

de las fábricas vacías


Creer


Años después

hallé la cortada tomada


el viento la bamboleaba

como a un puente


cerré los ojos y

creí


reptaba en los restos de vías

un brillo


como por las arrugas de un viejo rostro

una lágrima


cerré los ojos

y creí


creí intensamente


La otra casa


Lavé todas las sombras de la casa

pero aún tu sonrisa vibraba

como el paso del tren


dormí en la habitación más alejada de la noche


desperté en la mañana más afligida y más nueva


y hallé el patio, la enredadera y el tendedero


allí


Vecinas del barrio


Las vecinas, mayores,

mientras barren

miran


¿buscarán ,

cabeza gacha,

alguna pertenencia

en las veredas?


¿Recordarán

viejos salones de baile?


¿a sus compañeros?


¿navidades

de mesas tendidas en la calle

bajo la sombra de los plátanos?


¿Aventarán la realidad

Sus movimientos

como a una pequeña brasa?


¿Serán una excusa

sus escobas ?


Ofrenda


Esperanzas tan íntimas

que no dan lugar


recetas con medidas exactas

que sólo requieren arte


fruteras en el centro de los abrazos


y sonidos de pájaros

y agua de los patios

y camisas dadas al viento

y calle de tierra sin regar

y tormenta


un rayo de sol transversal

sobre la mesa recién puesta


el albor de una gema


Poema para mi pequeña


Tengo miedo me decías

poniendo tu brazo

en mi cuello


los truenos te asustaban


y todos estamos

juntos

inseparables

en aquella noche


pequeña


cuando estábamos

inseparables

y juntos...


¿escuchás como suenan

estas palabras

en la noche?


Siglomundo (*)


Tuvieron que enterrarlas

en la casa de un tío

que vivía en Villa Constitución


treinta años después

releo el manifiesto surrealista

y sonrío azorado


(Refinería, siglomundo, Villa Constitución)


Mi tío murió

mi padre murió

mi madre murió también


decir a los hijos:

“otros llevaron libros

en sus cuerpos”


releer


cortar la farsa de la inocencia

que posa en traje de baño

a la hora del naufragio


decir: que la naturaleza del acto

es la muerte. Releer

decir: de cuántos crímenes

se compone el valor. Releer


estas enciclopedias

están en nuestra biblioteca

del barrio Arroyito


un día

salieron a la calle,


en ellas viajó el miedo,


alguien debió temblar

por su vida

por las coordenadas infantiles de mis rodillas


luego

(por decirlo atrozmente)


las desenterraron

y llegaron a mis manos


un viejo

que también murió

fue el encuadernador


Cuando no oigan el par de sus pasos


y adviertan la ausencia

vertebrada tras las rejas del ventanal


cuando lean


cuando imaginen un legislador


cuando busquen poesía

trabajo

amor


recuerden

las esbeltas voluntades


recuerden


cuando todo sea


horizonte y luz

(*) Enciclopedia, Centro Editor América Latina, fines de los 60, principios de los 70.


(de Barrio refinería, Ciudad Gótica, 2006)


(*)Silvio González, nació en Rosario, en 1965, donde actualmente reside. Tiene publicados poemas en diversas antologías. Presentador de "La poesía en los Bares", ciclo que lleva más de diez años ininterrumpidos de encuentros. Ha publicado "Barrio Refinería"(edit. Ciudad Gótica, Rosario, 2006). Participó del XV Festival Internacional de Poesía de Rosario, año 2007.