
pensaba que el deterioro
en la piel encrespada de mi madre
era ajeno a mí
como si yo no fuese una astilla
de tal o cual madera
que también cruje
se ablanda y un día se pudre
como el tronco exhausto
del viejo paraíso
ha dado ramitos de flores violetas
parece mentira
una vez más
su estela fragante
Por Marta Ortiz
2 comentarios:
Querida Marta: un poema donde el paso del tiempo en los seres queridos nos remite a un dolor que no podremos obviar. Y sin embargo, hay también mucha ternura, y un reguardar como tesoro cada momento con sus "ramitos de flores violetas" que nos llenan de una sutil esperanza. En este sentido poema el "tronco exhausto"recibe el homenaje que le es debido y conserva "la estela fragante " que le brinda el corazón. Saludos poéticos Irene Marks
Irene,Gracias por tu mirada sutil,por resignificar con tanta lucidez lo que las palabras dicen y lo que no dicen que también presiona...
Un fuerte abrazo
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