OTRAS VOCES, OTROS ÁMBITOS

sábado, 29 de octubre de 2011

CLARISA VITANTONIO (*), POETA INVITADA


la mesa está servida, Carlos Bowen

POETAS DE ROSARIO XXI


A la mesa


el mantel blanco

con vajillas invisibles

con vasos

sin cubiertos

sin espacio

en la estación

de sombras

de locura blanca


mantel blanco

poblado de ausencias

de discusiones

el mantel

pulcra reunión

de servilletas y vasos

de vino tinto

la comunión

entre el tenedor y tu boca

y mi boca

y mi lengua

tu lengua

embebida


y la humedad de la soda en el alcohol

risas………..cuchillos

platos ensopados

con algo parecido al hambre

las ausencias

a la mesa

ese medio día

tendida en el comedor

blanca e imperiosa



Cuerpo


la silla rugosa se asienta

en mi parte posterior

me instiga comodidad

tiempo en reposo

esclavo de cafés


silla rugosa

de madera oscura

contempla a contramano

la soledad de su vecina amargura


silla

de madera oscura solitaria

invita a sentarse

y contemplar la orfandad compartida

aburrida

y perseguida


en la lengua el salitre

del terrón de azúcar

junto al vaivén con reliquias

espasmódicas del río

un bocado de tiempo


cada tanto vuelvo en mí

y comparto mi cuerpo

por donde corren omisiones

entre una memoria

infinita………traicionera

cuando vuelvo en mí

se atoran ideas

que deambulan

por cielos

y un limbo de sábanas

entran en conflicto fantasmas


cada tanto

se espesan las palabras

enrevesadas

en un humo urbano

donde partir

se asemeja a morir

un poco más



mi cuerpo y mis palabras de tanto en tanto

se incorporan y forman un yo

confuso

in coherente

mal hablado

con significantes y sonidos



Entre los dedos del tiempo


entre espacios siderales

el alma

allí entre los dedos del pie

entre el arco iris incoloro

entre la malformación del horizonte

entre lo dicho y la desdicha

entre los 5 minutos que me separan

del suicidio diario

entre tantas cosas que enumerar

entre sábanas blancas

y melodramas mal comidos

entre tantas nimiedades

callamos

en la prisión diaria

del azul……..del rojo

de seres

interrumpidos


Depositar las manos vacías


un altar

de soledad

completa un cáliz

sin agua

sin emanación

exhalar el humo aspirado

mientras las manos maltrechas

resonancias de los puedo

de los aconteceres

y seres

que han poblado acequias

bosques

pero manos vacías

sin tiempo

sin playas

ni reflejos de versos

ni palabras


manos surcadas

por líneas

por manchas

por ruido

texturas

por uñas roídas

manos que han acumulado vendavales

manos constructoras de islas

grafismos de líneas sin olvido

vacías entre mares


(los poemas publicados pertenecen a El lado oscuro del agua)


Clarisa Vitantonio nació en Rosario,1976. Poeta, escritora, productora, co-dirige Ruedo Gestión Cultural. Estudió periodismo. Asistió al taller de Alma Maritano (1994), y de 2003 a 2008 a los talleres de la Asociación Cultural Clave 53, al cual continúa vinculada. Integra el Grupo Polemos, con el que ofreció recitales poéticos en Café Libertad 8, Lola bar, Matadero 3. En Rosario participó en ciclos de lectura: “Tercer Mundo”, “Poesía Corrientes”, y “Poesía en los bares”. Invitada al IV Encuentro Internacional “Semana de las letras y la lectura”, Rosario 2010; al I Festival Internacional “Grito de Mujer” y al “V Festival Internacional Palabra en el Mundo” (2011).

Colabora con la revista CD Enstock de Madrid. Trabajó en radio Nacional y Continental hasta 2007. Coordina el taller de escritura del Centro de Escritores de Ramallo desde 2009.

Publicó en poesía: “El lado oscuro del agua” (Ciudad Gótica, Rosario 2010); “Renglones Quebrados” (Madrid 2007). Publicaciones colectivas: “Versos Errantes” (Madrid 2007);“Poesía rosa roja verde para lectores naranjas” (Madrid 2009); “Mutar en otros vientos” ( Círculo de Escritores de Ramallo, 2010). Edita el blog: De murmullos…

( http://clarisavitantonio.blogspot.com)

domingo, 23 de octubre de 2011

DIARIO DE PRIMAVERA EN LA PLAZA 25 DE MAYO (Capítulo 2)

Continúo mi relato gráfico de las estaciones en la plaza 25 de mayo, siempre desde el mismo punto de mira. El invierno dejó al desnudo los árboles y las fuentes simétricas (ver registro gráfico anterior:
http://marta-ortiz.blogspot.com/2011/07/invierno-en-la-plaza-25-de-mayo.html)

Puntual, setiembre volvió a recubrir ramas y troncos: primero fue el brote que rompe el primer verde, verde tierno, alimonado, de fin de invierno, luego la eclosión de de hojas madurando forma y color, ocultando a la mirada las veredas, las fuentes, los edificios lindantes.



17 de octubre de 2011

17 de octubre de 2011

4 de octubre de 2011

4 de octubre 2011

4 de octubre de 2011

4 de octubre de 2011

20 de setiembre de 2011

20 de setiembre de 2011

16 de setiembre de 2011

16 de setiembre de 2011

14 de setiembre de 2011

14 de setiembre de 2011

martes, 18 de octubre de 2011

Poesía en la cárcel. Taller Historial de soledades




Texto completo publicado hoy en el periódico EL FISGÓN DIGITAL:

VIVENCIAS EN EL TALLER HISTORIAL DE SOLEDADES

El trébol en la grieta (poesía en la cárcel)

MARTA ORTIZ, para El Fisgón Digital

18/10/2011 -
Ojalá el viernes (23 de septiembre) esté lindo como hoy así nos reunimos en el patio; el patio es lo más semejante a la libertad en un espacio de clausura (palabras aproximadas de la poeta rosarina Susana Valenti en el curso de una conversación telefónica. Me invitaba a asistir al encuentro entre un grupo de poetas -extranjeros y nativos- invitados al XIX Festival Internacional de Poesía de Rosario -del 22 al 26 de septiembre de 2011-, y los internos-discípulos del taller Historial de Soledades que ella coordina, en la Unidad de Detención N°3).


Pero es primavera y el tiempo, tirano, hace lo que quiere; el viernes que se deseó soleado amaneció gris oscuro a punto de lluvia, ventoso y frío. El patio, imposible. Sin embargo, ninguna razón pesaría lo suficiente como para detener a la siempre dispuesta y militante maquinaria poética activada; mucho menos, un mero detalle climático.

El año 2011 marca el cumpleaños número diez del taller de poesía en la cárcel, hoy dependiente del Ministerio de Seguridad, del Ministerio de Educación y Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe. En el lapso de esos diez años se publicaron tres antologías: “Entre la oscuridad y la valenti-a” (2002), “Condición circular” (2003), “A centímetros del día” (2005). Desde 2007 Historial de Soledades recibe la visita anual de los poetas del festival y se han publicado sendas plaquetas, por lo menos cuatro, que difunden las “valientes” y valiosas producciones del taller. Dos lecturas públicas se cuentan en su haber: en el Centro Cultural Plaza Cívica (2006) y en la inauguración de la Biblioteca del Complejo Penitenciario de la Unidad N°11.

A las diez menos diez de la mañana del día 23 nos acercamos en racimos los convocados, a la enorme puerta de hierro que cierra el ingreso a la unidad penitenciaria. El edificio blanco a la cal con rebordes formando una guarda geométrica color mostaza, se parece a una fortaleza medieval almenada, ocupa una manzana. Luego de franquearnos la entrada, un guarda cárcel aconseja cuidar nuestros efectos personales. Pero de inmediato sonríe adelgazando cualquier temor y agrega: “muévanse tranquilos, está todo vigilado, no van a poder distinguir al personal carcelario de los internos, no hay uniformes; es la impronta que tratamos de darle a esta casa”. Esa fue su bienvenida.
El lugar previsto para reunirnos es un salón rectangular, más largo que ancho, multifuncional con salida al patio. En las paredes, con letra bien legible y en diferentes colores, los graffitis compiten con las manchas de humedad. Transcribo dos leyendas: “Jamás podrán encerrar mis pensamientos…” y “Dicen que estamos locos, pero lo más loco es que estamos… ¡Cuerdos!”.

El improvisado auditorio consta de una tarima, micrófono, equipo de sonido y sillas blancas de plástico bordeando todo el perímetro, entre la pared y las mesas de cemento empotradas al piso que lo cortan al medio. Se han dispuesto pizarras donde se pegaron afiches que exhiben parte de la producción poética del taller: aforismos, de los que incluyo mi brevísima selección “La poesía es un reloj trabajado con palabras de arena que nos despojan de rostros desgarrándose en el tiempo”, firma Fabián Silva; “La poesía es un arma forzada que cuando da en el blanco anula toda posibilidad de morir”, según Leonardo Salinas; “Cuando el poema nombra al viento, suena la misma voz en libertad”, palabra de Juan Rodríguez.

En mi retina se dibuja insiste una imagen, a la vez metáfora y certeza: en este espacio de aislamiento, de reclusión, de clausura, la poesía se abre paso con la obstinación de la hierba: contra viento y marea crece y en las más inhóspitas condiciones echa raíz en la ranura que provee la imperfección de la piedra.

Ya ubicados y atentos a lo que vendrá, aguarden los poetas visitantes Elena Anníbali –Oncativo, Córdoba-, José Ángel Cuevas –Chile-, Rosa Chávez –Guatemala-, Florence Pazzotu –Marseille, France-, Liliana Ancalao –Chubut, Argentina-, Lalo Barrubia –Uruguay-, Florencia Milito –Argentina-EEUU-, Irma Marc –Corral de Bustos, Córdoba-, entre otros. También los convocados por la coordinadora: Ana María Paris (quien viajó especialmente desde Santa Fe) y Delia López Zamora–ambas artistas plásticas-, Herminia Severini –madre de la plaza 25 de Mayo-, Inés Manzano -poeta porteña-, estudiantes - Ciencias Políticas, Trabajo Social, Psicología Social-, familiares de los internos, quien escribe esta crónica, y más, y todavía más.

A la hora de abrir el encuentro Susana Valenti, agradece los diez años de continuidad del taller. Y muy en especial a los presentes: “ustedes son personas que manifiestan tener una visión humanitaria de la existencia por el solo hecho de haberse acercado”–dice-, y con una sonrisa invita a los poetas visitantes “poetas cuyo corazón precede a su obra, que aceptan o eligen venir voluntariamente a un penal” –subraya-, y a sus pupilos (Daniel Balaguer, Ariel Maschio, Juan Rodríguez, Sebastián Vera, Interius, Maximiliano Trovato, Leonardo Salinas, Pablo Taverna, Máximo Santacruz, Roberto Blanco, Brian Tévez, Jesús Saire, Paulo Recio, Maximiliano Peña, Ricardo Peralta), a acercarse al micrófono y leer sus poemas.

Entonces el clima se distiende, toda formalidad se borra y como globos de luz, se sueltan las voces. Y flotan. Trepa el muro el misterio del trébol amanecido en la grieta. Brilla la palabra salvoconducto, abrigo de lana, resistencia, antídoto contra el abandono, la soledad, el castigo. Palabra que cada miércoles desde hace una década, Susana-maestra trae al penal bajo la forma de un poema para presentársela a sus “chicos”, así los nombra. Y el abrigo presentado es poderoso –la poesía de los mejores referentes- sirve para la vida, para suturar ausencias, adereza un “afuera” de libertad futura que se sueña digno.

No solo son cárceles las que literalmente llevan ese nombre. Una dialéctica constante, un arco voltaico se tiende entre el afuera y el adentro, entre el yo más íntimo y el yo social, entre el encierro en el marco de cuatro paredes y el codiciado afuera por donde se intuye que la “verdadera” vida tiene lugar. Pienso en la enfermedad de la neozelandesa Katherine Mansfield, por ejemplo, sus encierros e internaciones reiterados, su diálogo con el mundo exterior a partir de una ventana; pienso en el accidente que inmovilizó a Frida Khalo condenada a largas y dolorosas estancias en la prisión de una cama; en el exilio voluntario de la poeta Emily Dickinson: recluida en el altillo de su casa fue ella misma la metáfora cliché de su época: “la loca del desván”. Y la ceguera de Borges, señor de los libros y de las bibliotecas, impresa en el lúcido poema de Daniel Balaguer, que leo en la plaqueta: “La ceguera, ese don habitable”: El poeta ciego sin reproches / pone luz a su último poema / por encima de cualquier color / son versos tristes […] Desierto de vanidades / sangra al escribirlo / como su lenta noche / como su corazón. A todos ellos, artistas, su métier, su arte, los protegió de la enajenación; la libertad de imaginar, de crear, vuelo libre, pájaro azul, navío como aquel que usando un trozo de carbón dibujara en la pared de su celda para luego desaparecer a bordo de él y burlar así su cautiverio físico –según cuenta una antigua leyenda americana- la mujer conocida como “mulata de Córdoba” (México), prisionera bajo el cargo de hechicería en tiempos de la Inquisición.

Todos estos pensamientos se cortaron al momento del aplauso que selló el final de las lecturas y el comienzo del “ágape” que los talleristas ofrecieron a los visitantes, momento de acercamiento, de ricos cruces de materiales y palabras.

Y ahora, mientras escribo, pienso en esa otra clase de prisión más solapada, más turbia. La que en palabras de Roberto Blanco es “la noche profunda” que lo “lleva a parajes tenebrosos”. En su poesía lo expresó Maximiliano Peña: “hay cárceles más jodidas”–advirtió–“las cárceles invisibles”: se refería al oscuro poder que otorga la posesión de un arma. Transcribo algunos párrafos de su poema “Soldadito del plomo”: Traspaso el hormigón con mi lápiz / y te veo inmóvil / con el peso del metal encima / cuidando el horizonte. / […] Aunque no lo creas, ya no te odio / pero aborrezco tu plomo / que antes era mío. / Parecemos diferentes / Sin embargo, yo estuve en tu cárcel / y desde acá te llamo soldadito.

Nunca miré el reloj, el tiempo transcurrido solo puede medirse en términos de intensidad y en esos términos parece el tiempo sin medida de un sueño. El encuentro empieza a diluirse, salimos al patio y volvemos a entrar, nos saludamos aquí y allá. Los grupos se organizan para la partida, despedirse no es fácil.

Cada vez más nítidos los bordes del trébol crecen en la grieta. Tal vez abierta –la grieta- con el solo objetivo de alojarla allí, a la breve mata apelmazada, en su hueco hospitalario. Así el taller Historial de Soledades recibe y aloja a los “chicos” que se acercan a su espacio para brindarles un recurso de características únicas: la palabra puesta a germinar poesía: ejercicio libertario privativo e inalienable de todo ser humano, cualquiera sea su estado y condición: la libertad de crear.

link a EL FISGÓN DIGITAL:

http://www.elfisgondigital.com/fsgw/arte/nota73891